Hay herramientas que no se compran. Un palo del largo correcto hace de bastón, de tercer apoyo y de vara para medir el barro, y cuando termina el día se queda donde estaba.
Corral. Pasto, eucaliptos y un cielo que no pedía nada. No hubo cumbre ni kilómetros que anotar: solo estar parado un rato mirando la línea de árboles.
A veces el mejor uso de un día es ese. Sin tarea que cerrar, la cabeza hace sola el trabajo de ordenar lo que venía cargando.