Llueve sobre la tela
a un palmo de mi cara.
Afuera, el agua; adentro, yo, seco.
Dos milímetros de nylon
separan el frío de mi saco.
Nunca una pared tan delgada
me pareció tan honesta.
Mañana habrá barro.
Esta noche hay lluvia
y nada más que hacer que escucharla.