Me siento en una banca sin plan.
Pasa una señora con bolsas,
un niño que discute con su helado,
un perro que conoce a todos.
Nadie me debe nada
y yo no le debo nada a nadie.
Somos extras en la película del otro.
Se enfría la tarde.
Me voy sin haber hecho nada
y con la cabeza en orden.